Desde que se perdió en el bosque y la nieve, nadie había vuelto a saber de ella: ni sus padres, ni sus compañeros de clase, incluso la ley había perdido cualquier rastro de la niña. Todo el tiempo ella supo en donde se encontraba. Desde el primer día quiso saber que era alejarse de los cuidados, de las preguntas obvias, de las miradas incómodas y enternecidas. Con el paso de los días ya no eran ellos los que la buscaban, si no ella la que quería encontrarlos para devorarlos con sus pequeños y afilados dientes salvajes.
by: aricollage
Para Agencia Cultural “Rizoma”